¡DESPIERTA! Deja fluir la llama que hay en ti

Por Guadalupe Fernández @guadafernandezn

Les escribo con la mera pretensión de que se identifiquen conmigo, con mis historias, con mi verdad. ¿Has sentido alguna vez el fuego ardiente desde tus adentros que te dice ‘HAZLO’? ¿Esa chispa, esa llama que quema, esas ganas de querer comerte el mundo? ¡Yo también! Pero me ha pasado que me dura veinticuatro horas ¿Y a ti? Eso, eso, eso, se llama motivación, me refiero a lo primero. “Motivación”, ¿qué es eso? ¿Con qué se come? Lo hemos escuchado infinidad de veces, lo hemos repetido y tratado de aplicar, quizás con éxito, quizás no.

Dicen algunos autores que la motivación es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta. Analicemos: ciertamente activa, porque te enciende, te eleva, te lleva a soñar, pero ¿cuándo a materializar? He allí el detalle. En primer lugar, llega la motivación y es como ese niño inocente, perspicaz, hábil, creativo, imaginativo, soñador, ilusionado y alegre, que cree que todo es posible, no tiene temor, es atrevido, va por lo que quiere y no acepta un ‘no’ por respuesta; pero ese niño es inocente y es allí cuando interrumpen los miedos, se inmiscuyen a sabotear el juego, a matar esa energía, a borrar esa sonrisa y explotar esa burbuja… a despertarte del sueño, a construir las barreras, los “no puedo”, los “después lo hago”, los “no tengo suficiente dinero”, los “necesito ayuda”, los “mejor no”, las excusas, el cerebro pidiéndote a gritos que ¡POR FAVOR! No lo alejes de su zona cómoda, los “¿y si me va mal?… (Pero ¡hey! ¿Y SI TE VA BIEN?) También nos detenemos en el “¿Qué dirán?” o muchas veces quedamos atrapadas, enclaustradas en la rutina, en el piso seguro, en la certeza de un “trabajo estable” que es “socialmente aceptado” y que es suficiente para cubrir los gastos o porque es lo que mi familia quiere para mí.

Ya para ese momento fenecieron las 24 horas y con ellas también murieron las ganas, se desechó esa idea que mientras duró te hizo encender el alma, te aceleró el corazón, te permitió soñar despierta. Y así pasó otro día en el que te dejaste arrastrar por el sistema social impuesto, en el que no te atreviste a luchar. Un día menos que vives tu sueño.

¿Qué hace falta? ¿Sabes qué es lo que hace falta? ¡QUE DESPIERTES! Que abras los ojos. Y que dejes de buscar TU VIDA en la vida de los demás. Tienes esa luz en tu mirada, tienes esa llama en tu alma, tienes esa chispa que te dice: ERES DIFERENTE, pero tienes que luchar, porque la ÚNICA forma de materializar la grandeza a la que estás destinada, es trabajando incansablemente por ello. No hay una fórmula secreta. No hay una pócima mágica. No hay unos pasos a seguir. El camino lo dicta tu corazón. Escúchate. Préstate atención. Y, sobre todo, CRÉETE. Cree que tu sueño es lo suficientemente valioso. Que tu habilidad es lo suficientemente fuerte. Que tu capacidad traspasa un límite que ni puedes imaginar. Quizás suena cliché -y tal vez lo sea- pero te aseguro que no deja de ser verdad.

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¿Te has dado cuenta de lo que eres capaz de lograr entregando tan solo un porcentaje de tu energía? Entonces solo imagínate cuando creas en ti, en tu proyecto y le des vida a tu sueño, cuando vivas por ello, sueñes con ello, mueras por ello. Cuando le entregues toda tu mente, alma y corazón. Hay un solo resultado, el éxito. Y no te desanimes, porque es un camino arduo. Es una entrega diaria. No es fácil. Hazlo un día a la vez. Trabaja hoy y repite esa frase todos los días. Abre los ojos, da gracias, recuérdate que trabajas hoy ¡DESPIERTA!

Llegará el desánimo y te preguntarás si vale la pena, te dirán que no inventes, que no te alejes, que lo tienes todo; pero tú sabes que te hace falta algo, que no estás satisfecha, que tienes esa vocecita en tu cabeza y esa vibración en el alma que quiere que te atrevas a saltar. HAZLO. Desecha esa línea que te envió tu cerebro que dice “No puedo”. Dile SÍ PUEDES. SÍ QUIERES. LO VAS A HACER. Y hazlo, amiga. No esperes. No busques aprobación, no la requieres. No pidas opiniones de aquellos que no han logrado nada, no las necesitas. Tu corazón lo sabe, escúchalo a él. Lee, instrúyete. Escucha a las personas que están viviendo su sueño tal como tú quieres vivirlo. Y lee. Lee otra vez. Nunca te canses de aprender. Nunca te canses de creer. Nunca te canses de sentir. Y nunca te canses de vivir.

He querido compartir con ustedes estos pensamientos porque me han ayudado a mí a despertar, estoy en el proceso, no es una acción sencilla, pero creo que cuando das ese paso, no hay vuelta atrás, se sueltan los miedos y te aferras a la idea de convertirte en quien quieres ser y no en lo que los demás quieren que seas.

Como les decía, es un trabajo arduo y quisiera que éste sea el inicio de estas historias y poder seguir compartiendo con ustedes mi proceso, mis avances, mis sentires, mis momentos, mis métodos, mis fallas, mis miedos, mis logros, mis sueños… en fin, mi vida.

Deseo esto que hoy he decidido compartir sea de ayuda para ustedes. Que les mueva la fibra. Que les toque el alma. Y que las haga DESPERTAR.


GuadalupeGUADALUPE FERNÁNDEZ

Estudiante de Derecho en la Universidad Rafael Urdaneta (Venezuela).

Interesada en temas de crecimiento y mejora personal, con varios cursos realizados en el área.

Guadalupe es #ColaboradoraASE 🙋‍


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