Emigrar sin corazón

Emigrar sin corazón

Kimberly Salazar es una joven de Caracas, Venezuela; profesional psicopedagoga y coach. Como tantas otras venezolanas, hace más de un año tuvo que partir de su tierra hacia otras fronteras. Ella nos quiso compartir un poco de su historia, pues considera que lo más difícil que le ha tocado emprender ha sido justamente emigrar en busca de nuevas oportunidades.


Hola, soy Kimberly; ésta es mi breve historia organizada en categorías para emigrar sin corazón 💔✈️:

Equipaje

ESENCIALES

Tres vestidos, uno blanco, uno negro y uno rojo (para ocasiones especiales), dos pantalones, 10 camisas, ropa interior (debí haber empezado por ahí), mi estuche de aseo, cuatro pares de zapatos, una caja de Toronto para las penas, Pirulin y Cri-cri para situaciones difíciles y crisis profundas.

Un libro, siempre es bueno llevar un libro, Rómulo Gallegos es una buena opción, quizás alguien se interese por el señor que me facilitó la asignatura de Lengua y Castellano en el colegio, con su “Trepadora”, tal vez debería llevar más libros, quizás los necesite, quizás encuentre una obra maestra en algún lugar de mundo.

Mi título, diploma, que recopilan cinco años de esfuerzo, empujones en el metro, unos cuantos asaltos, muchas risas, mil frustraciones, mil maneras de aportillar sin morir en el intento.

Equipaje de mano

IMPRESCINDIBLES

✓ Pasaporte. En mi caso tengo dos, ya decidí con cuál viajar, no fue fácil decidir con cuál nacionalidad tomando en cuenta que junto a él contaba con dos cédulas de identidad, ambas importantes, una de las dos siempre la mantendré en mi billetera, aunque esté ausente, mi identidad va más allá de lo que diga una tarjetita.

✓ Dinero. Infaltable, en efectivo, claro, no es mucho, el necesario y justo, el cual es resultado de la venta de mis pocas posesiones, entre ellas mi guitarra, pensar que esa fue la más difícil de soltar, “suelta lo que fue y ten fe en lo que será”.

✓ Fotos. Por supuesto. Una foto de mi papá jugando conmigo de bebé, mi mamá se asoma a lo lejos con un risa congelada, otra foto de mi hermana menor, la única que tengo y a la que ahora amo más, eso provocan las despedidas. Mi foto de graduación, son dos, la primera del colegio y la segunda de mi Universidad.

✓ Frasco imaginario. Donde guardo mis lágrimas que se mezclan con las del héroe, mi papá, que derramó ante la incertidumbre de dejarme ir por mi seguridad o retenerme cerca de él, con el miedo de que ni siquiera la bendición de mi mamá me protegiera al salir a las calles que me vieron crecer; ese miedo, el de no verme jamás lo motivó a dejarme ir.

Mejor volvamos a las fotos. No, esta vez les debo la foto en la obra de arte de Cruz Diez, en su lugar opté por una del Ávila, las torres de Parque Central, esa Ciudad Universitaria y hasta una del metro, sí, Plaza Venezuela para hacerlo más emocionante.

La foto en “Samoa” y otra en el “Sambil”, la “Calle del hambre” y la última reunión en la casa de mi mejor amigo, en El Hatillo, uno que otro video, muchas risas y chalequeo, una que otra Polarcita, ellos dicen que allá no hay, se los dijo Luis que se fue también hace unos días, y Carlos, Giampiero, Sara, Nohely, Victor, David, Daniel, yo. Después, Carla, Génesis, Gabriela que se casó, Anthony también, se casan y se van, eso en los casos excepcionales. Eso me recuerda…

✓ Opcionales. Él

Esa carta, la de él, la llevaré en el bolsillo más pequeño, que tal vez debí romper antes, pero no lo hice, después de todo, ¿Cuántas relaciones no han tenido que someterse a esa llama intensa de fuego para saber de qué están hechas? -Por un momento al leer la frase ‘no haré que te quedes atrapada aquí por mi’ me hizo pensar en los sacrificios que van más allá de un país dividido, es un país que te destroza. ¿Juzgar? Jamás, él no era más o menos egoísta que yo, ambos tomamos decisiones, de eso está hecha la vida. Él se quería quedar, yo necesitaba irme-.

Ahora mismo, no lo culpo por escribirla, mi abuela diría muy folklóricamente ‘amor de lejos, amor de pendejos’, quizás él también pensaba como mi Tata en el momento de desarrollar cada línea, quizás no tuvo el valor de decirlo de frente y está bien, en un mundo de Redes Sociales, él utilizó una hoja de papel, eso es rescatable. Eso habla bien de ese hombre en quien confié, amé y seguiré amando porque finalmente ¿estamos en crisis, no? En crisis económica, de valores y sentimientos… ¿Cómo culparlo o culparme? Pero esa es otra historia. Una de muchas que gritan por ser contadas.

Destino

Argentina, Colombia, Chile, España… Escoger no fue sencillo.

Les comparto mis puntos a tener en cuenta (Lista mental):

  • Traslado – Medio de transporte: Avión. Cancelado – Autobús. Aprobado
  • Idioma: Debe ser el español para empezar, en mi caso es indispensable expresarme y desenvolverme de manera fluida, Noruega no es una opción para mi.
  • Clima: No es importante para muchos, pero me gustaría un poco de estabilidad climática para empezar, nada de olas de frío. Frío y soledad no convergen.
  • Comida: Sorpréndeme, que yo te sorprenderé.
  • Oportunidades de empleo: Rigurosa investigación y aclaración mental, SALIR DE LA ZONA DE CONFORT, y fortalecer la paciencia.
  • Vivienda: Familia y amigos es la primera opción. Determinante.

Destino final: Me lo reservaré.

Check In

Todo listo. Aparentemente. Aunque el momento apropiado jamás llegó, solo llegó el momento, omitan el “apropiado”, solo queda despedirse, sin mucho ruido, solo tomarlo como unas vacaciones indefinidas, es una bonita manera de pensar sobre todo cuando no puedes parar de llorar y de abrazar a aquellos que quizás pasen años para volver a ver. “Vacaciones”, lágrimas, papá, lágrimas, mamá, abrazos, silencio. Una escena que se repite a mi lado, ellos también lloran, no los conozco, pero lloran.

En mi mente recuerdo “los cambios son necesarios”, ver la crisis como el camino a la transformación, es algo primordial en la vida, comprender la motivación que me llevó a salir, el que todos te mencionan la importancia de “representar a mi país, nuestro”, siempre respetando la cultura del que me recibe y las oportunidades que se me presentan, sin perder la esencia.

Visión de futuro, de mi futuro, de mi familia, de mis hijos, que aún no tengo, pero que quizás con suerte tenga y ellos también conozcan el Ávila, o prefieran ese otro país donde crecerán, depositando mis esperanzas que coincidamos en el mismo país.

Arrived

“El país de las misses” es lo primero que oigo, cuando escuchan mi acento -neutro, en mi mente- y estoy de acuerdo es un país de Misses, de señoritas guerreras, trabajadoras y también de un pueblo alegre y que se ríe de sus problemas, de comida sabrosa, de desiertos, montañas y playas, de buenas novelas, de “chalequeo” y ”cónchale vale”.
Pisando una tierra diferente, recuerdo que es la misma tierra pero diferente cultura, con la misma naturaleza humana, con los mismos miedos y preocupaciones.

Sellar pasaporte, sonreír siempre, aún cuando quieres gritar y llorar, control, sin mostrarte perdida, caminando rápido, desconfiando de todos, pero siendo amable siempre, con un tío en común que se llama “Simón” y hermanos por todo el mundo.

Vivienda – Arriendo – Hogar

Es el que uno escoge y donde está tu corazón, en mi caso, a dos cuadra del terminal de buses. Unos cuantos metros cuadrados, cocina, colchón, agua, lágrimas, de las que nadie se enterará. Frente en alto, aire nuevo, calles nuevas, caras nuevas. Nuevas oportunidades, no es tan triste, vamos al supermercado.

Hogar – Supermercado – Harina Pan – Hogar. No, no es un juego de palabras, es lo que sentimos cuando vemos parte de nuestra niñez, por allí está el Toddy. Hogar. Pocas personas comprenderán lo acogedor que puede ser un supermercado.

Empleo – Hoja de Vida

Mesera, recepcionista, bartender, vendedora, todos son dignos.

Venezolana, así comienza, con ganas de emprender y aprender, con ánimos y fuerza, con una experiencia de vida que vale más que cualquier título, con una fuerza profunda y un motor que no se apaga ante cualquier problema, con un máster en supervivencia, y 20 puntos en convivencia, alegría y corazón. Con miedos y temores, ausencias, amores, sin un corazón, por el contrario con millones que laten al tiempo.

Retrospectiva

Sí, ya estoy afuera, aunque sin mi corazón, ése órgano se quedó allá, en el Ávila, que veía cada mañana tomando café con mi familia, en mi habitación, llena de libros y recuerdos, en mi casa. Sí, me encuentro incompleta, pero más fuerte ¿quién puede decir que logró vivir sin un corazón? 💔

Independencia, madurez, quizás ¿Dije Máster? Nos merecemos un galardón y no por lo que hemos logrado, sino por lo que lograremos, por las fuerzas de seguir y avanzar aún contra cualquier pronóstico existente.

El ser humano es adaptable, sí, y sino pregúntenle a un emigrante, de cualquier país, se encuentran a tu alrededor, con grandes historias, tristezas, logros, capacidades.

Creo que es momento de cerrar la maleta sin pensar demasiado en si es egoísmo o supervivencia, tal vez es la oportunidad de entender que no es miedo, es terror; no es tristeza, es dolor desgarrador; no son los lugares, son las personas; no es abandonar, es emigrar.

Residente Temporal del mundo: Kimberly Salazar
Desde: Barranquilla, Colombia 
Con el corazón en: Caracas, Venezuela


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Psicopedagoga. Coach. Especialista en Problemas Emocionales.

Lectora empedernida – Escritora aficionada

24 años. Instagram: PsicoInf


 

 

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