¿Estoy lista para ser emprendedora?

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Muchas veces nos preguntamos si realmente estamos listas para ser emprendedoras y empezar un negocio. Si es tu caso te invito a responderte estas interrogantes


Por Eloisa Valles @eloisachvalles

Muchas veces nos preguntamos si realmente estamos listas para empezar a emprender nuestro negocio. Esas dudas no sólo están relacionadas a perder el miedo de abandonar la cómoda zona de confort, también está presente en el cuestionamiento que hacemos de nosotras mismas: cómo nos percibimos. Y empezamos a preguntarnos si tenemos lo que se necesita, si tenemos la actitud correcta, si tenemos madera de emprendedora, de jefa, de líder.

Si ese es tu caso y en este momento lo que tienes en tu cabeza son un montón de dudas sobre tus capacidades, puedes empezar por hacerte esta serie de preguntas y revisar si las respuestas que aquí te dejo se parecen en algo a lo que responderías de ti misma.

¿Soy emprendedora?

No pongas tu cabeza a dar vueltas en responder esta sencilla pregunta, sólo revisa tus cualidades. Una emprendedora es valiente, confiada, apasionada, determinada, perseverante, paciente y optimista. Si te defines como una persona capaz de ser así ante la adversidad y la fortuna, estás lista para al menos dar el gran paso de entrar al difícil pero reconfortante y maravilloso mundo del emprendimiento.

¿Soy líder?

Es difícil definir a una líder, pero fácil de reconocer cuando la ves. Nadie tiene la certeza de si una líder nace o se hace, sobre todo porque la mayor parte de nuestras vidas hemos sido seguidoras: de nuestros padres, educadores, políticos, jefes o parejas.

Lo que sí podemos hacer es definir las características de una líder y saber si poseemos muchas o algunas de ellas. Una líder se comunica de forma efectiva, es honesta, sabe escuchar, conoce a su equipo, puede ponerse en la posición de seguidora cuando así lo amerite, da el ejemplo, es planificada, sabe delegar y se responsabiliza tanto en los momentos de gloria como en las derrotas.

¿Tengo seguridad en mi?

Si realmente crees en lo que estás haciendo o empezarás a hacer, si confías plenamente en tus habilidades y capacidades, si tienes absoluta certeza de que con sólo creer firmemente y nunca dejar de hacerlo, incluso en los momentos más difíciles, puedes alcanzar el éxito que te propones; entonces ya tienes bastante terreno ganado en el tema de la seguridad en ti misma.

¿Soy organizada?

Necesitas ser ordenada para el buen uso de tu tiempo. La organización es fundamental porque te permite utilizar el tiempo productivo de forma eficaz. Comienza por realizar una lista de actividades, sepáralas por día y establece un horario para llevarlas a cabo. Es decir, crea tu propia agenda o planificador. En el mundo tecnológico en el que vivimos son de gran ayuda nuestros smatphone, tablets, laptops, etc.; pero si lo tuyo es lo tradicional, una libreta y un buen bolígrafo cumplen también una excelente función.

¿Soy competetiva?

Desde el primer día que pongas manos a la obra en tu emprendimiento, tú y tu negocio estarán compitiendo. Por tanto, el espíritu competitivo es casi obligatorio. Debes esforzarte en ser la mejor, en destacarte del resto, en tener elementos innovadores. Si te visualizas de primera en todo lo que emprendes, si te gusta el reconocimiento, si eres de carácter indomable cuando se trata de posicionarte entre los mejores, entonces el éxito es para ti.

¿Estoy preparada para largas jornadas de trabajo?

Si crees que por ser dueña de tu negocio tendrás más tiempo libre, has incurrido en el más común y fatal de los errores. Construir y poner en funcionamiento tu propio negocio es una labor considerablemente más intensa y agotadora que trabajar para otro. Aquí no le estás rindiendo cuenta a más nadie que a ti misma. De ti depende el éxito o el fracaso, y ello estará supeditado a la cantidad de horas y energía que le dediques en levantar tu emprendimiento y hacer que se mantenga en el tiempo. Comenzar un negocio requiere de mucha energía y capacidad para concentrarte en tus objetivos. Largas horas de trabajo y concentración serán requeridas. Luego verás recompensado ese tiempo, te lo aseguro.

¿Estoy dispuesta a hacer sacrificios a corto plazo para alcanzar el éxito a largo plazo?

La vida como la conocías no será la misma una vez que empieces a dirigir las riendas de tu negocio. Los fines de semana, los feriados, las vacaciones, navidades, noche de los viernes… todos esos días que comúnmente usabas para “despejarte”, reunirte con la familia, los amigos; esos días ya no tendrán el mismo significado, pues probablemente ahora se los dedicarás a tu proyecto. Eso no quiere decir que te convertirás en una asocial, o que abandonarás la familia; solo quiere decir que tus prioridades cambiarán y que el tiempo de “diversión” que sacrifiques hoy, mañana se verá recompensado con creces y lo disfrutarás aún más y mejor.

¿Tengo un producto o servicio para ofrecer?

Una pregunta demasiada obvia, ¿verdad? Pero a veces lo obvio pasa por desapercibido y no queremos que sea tu caso. Tu producto o servicio no necesita ser obligatoriamente nuevo, es decir, no tienes que volverte loca con que sea algo que nunca antes se había visto o probado; pero sí debe ser único en el sentido de proporcionar un elemento que te destaque del resto, empezando por tu competencia. Es cuestión de ser muy observadora y ver qué nichos están desatendidos o qué fallas hay en la cultura de servicio, y ahí está tu oportunidad de ofrecer un producto o servicio innovador.

¿Tengo los recursos necesarios?

La carencia de recursos adecuados es una de las causas principales de fracaso en los negocios. Es de mucha utilidad que prepares un listado de los costes de arranque y de los primeros años. Define los costos fijos y  variables y haz un plan de financiamiento para cubrir ambos. Debes tener claro cuáles son las fuentes que te proveerán esos recursos y cuán sustentables son para ti y tu negocio. Recuerda que el primer año es el más difícil, siempre lo es cuando se trata de llevar adelante cualquier experiencia nueva. No temas, sólo planifícate con seriedad, realismo y mucha confianza en tus decisiones.

¿Tomo riesgos?

Comenzar un negocio puede ser un riesgo grande, requiere tomar decisiones arriesgadas y hacer frente a las consecuencias. Asumir con valentía los riesgos es una cualidad propia de una emprendedora. Se sabe que quien no arriesga ni gana ni pierde, y como iniciar un negocio no es una acción para quedarse detenida, las decisiones hay que asumirlas entendiendo que se corre un real riesgo de fracasar, pero también una gran oportunidad de triunfar. En todo caso, los fracasos son valiosas lecciones que te ayudan a crecer. Así que asume el riesgo de alcanzar el éxito.

Hacer una honesta evaluación de nuestras fortalezas y debilidades es esencial para detectar cuáles aspectos debemos mejorar y cuáles debemos seguir cultivando para convertirnos en esa emprendedora de éxito que tanto deseamos ser.

Ya respondidas tus dudas y habiendo resaltado tus capacidades, estás lista para comenzar tu negocio AHORA… o algún otro lo hará por ti.

… Y ASÍ SE EMPRENDE!


EloísaChValles

ELOÍSA VALLES

CEO-Fundadora de Así se Emprende.

Conferencista. Facilitadora. Emprendedora. Comunicadora Social y Locutora (UCV).

CRM en EGY Agency, agencia digital de gestión de redes sociales.


 

 

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