Fotorreportaje: Mujeres en trabajos duros alrededor del mundo

Fotorreportaje publicado originalmente en La Nación


Julia Argunova, de 36 años, instructora de montañismo, se encuentra a 3.200 metros sobre el nivel del mar en las montañas de Tien Shan, cerca de Almaty, Kazajstán.

“La fuerza física beneficia a los colegas masculinos en algunas situaciones en rutas duras. Pero las mujeres son más concentradas y meticulosas … En general, las mujeres son mejores en la enseñanza. Mi principal tarea profesional es enseñar el alpinismo seguro “, comenta Julia.

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JULIA ARGUNOVA || Fuente: Reuters – Crédito: Shamil Zhumatov


Phung Thi Hai, de 54 años, lleva ladrillos en una fábrica fuera de Hanoi, Vietnam. Hai está entre un grupo de 25 mujeres que trabajan en una fábrica de ladrillos donde tiene que mover 3 mil ladrillos al día al horno.

“Es injusto que una mujer de 54 años como yo tenga que trabajar y cuidar a toda la familia. Por la misma labor los trabajadores varones pueden obtener un mejor ingreso. No solo yo, todas las mujeres del pueblo trabajan muy duro sin educación, sin seguro y sin futuro”, cuenta con pesar Phung Thi.

PHUNG THI HAI || Fuente: Reuters - Crédito: Kham

PHUNG THI HAI || Fuente: Reuters – Crédito: Kham


Emilie Jeannin, de 37 años, criadora de vacas en Beurizot, Francia.

“Una vez no pude evitar reír cuando un consejero agrícola me preguntó dónde estaba el jefe. Justo delante de él. ¡Puedo asegurarles que la reunión se cortó muy rápido! “, dijo Jeannin. “Ser un criador es visto como un trabajo de hombre. En el pasado las mujeres solían hacer el trabajo administrativo o tareas de bajo nivel. Las personas necesitan ser más abiertas de mente. Este cambio tiene que suceder en todas partes no sólo en los campos”.

EMILIE JEANNIN || Fuente: Reuters – Crédito: Benoit Tessier

 


Deng Qiyan, de 47 años, madre de tres hijos y trabajadora de decoración, posa para una fotografía en un edificio de departamentos en construcción en Pekín, China.

“A veces (la desigualdad de género) sucede, pero no podemos hacer nada. Después de todo, tienes que digerir todas esas cosas infelices y seguir adelante”, opina Deng.

DENG QIYAN || Fuente: Reuters - Crédito: Jason Lee

DENG QIYAN || Fuente: Reuters – Crédito: Jason Lee


Sarah Hunter, de 31 años, capitana de rugby de Inglaterra y oficial de desarrollo de RFU University Rugby para el suroeste, posa para una fotografía en el campo de rugby Stoop en el oeste de Londres, Gran Bretaña.

“Creo que si somos la persona adecuada para el trabajo correcto en el lugar de trabajo, entonces que así sea y lo mismo para los hombres”, dijo Hunter. “He trabajado para la RFU y siendo lo que se consideraba como un deporte masculino tal vez en el pasado, me recibieron en este ambiente y yo personalmente no he experimentado la desigualdad de género en el lugar de trabajo, así que creo que he sido muy afortunada en la carrera que he tenido y en los trabajos que he tenido, he sido vista por la persona que soy y no por mi género”.

SARAH HUNTER || Fuente: Reuters - Crédito: Henry Browne

SARAH HUNTER || Fuente: Reuters – Crédito: Henry Browne


Tara McCannel, de 44 años, Profesora Asociada de Oftalmología, MD, Ph.D., Directora del Centro de Oncología Oftálmica en el Instituto Stein Eye de la UCLA de la Escuela de Medicina David Geffen de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), es fotografiada en Los Ángeles, California, EE.UU.

“Las mujeres se mantienen a un nivel más alto en el conocimiento, en habilidades, en como las prácticas clínicas van, en apariencia”, asegura Tara. “Las mujeres simplemente no pueden ser ellas mismas o simplemente pensar: ‘Oh, voy a hacer mi trabajo’, y se centran en el trabajo. Hay otras cosas que deben ser consideradas porque no es completamente igual a pesar de que las cosas han mejorando”.

TARA McCANNEL || Fuente: Reuters - Crédito: Lucy Nicholson

TARA McCANNEL || Fuente: Reuters – Crédito: Lucy Nicholson


Ekaterine Kvlividze, de 30 años, una capitana y piloto militar, frente a un helicóptero UH-1H de la Fuerza Aérea de Georgia en Tbilisi, Georgia. Kvlividze se unió a las fuerzas aéreas georgianas en 2007.

“Al principio hubo algunas dificultades, sentí cierta ironía, cínismo, sentí que no me apreciaban, pero gracias a Dios, en los últimos 10 años la sociedad ha cambiado y hoy en día una mujer piloto es algo normal “.

EKATERINE KVLIVIDZE || Fuente: Reuters - Crédito: David Mdzinarishvili

EKATERINE KVLIVIDZE || Fuente: Reuters – Crédito: David Mdzinarishvili


Grace Ocol, de 40 años, operadora de retroexcavadora en Tubay, Agusan del Sur, sur de Filipinas. Es madre de tres hijos.

“Hay unas cuantas trabajadoras que pueden conducir grandes camiones y la retroexcavadora. Si los hombres pueden hacerlo, ¿por qué las mujeres no lo hacen? Soy mejor que los hombres, ellos sólo pueden conducir camiones aquí, pero yo puedo conducir ambos” aseguró con orgullo Grace.

GRACE OCOL || Fuente: Reuters - Crédito: Erik De Castro

GRACE OCOL || Fuente: Reuters – Crédito: Erik De Castro


Jeung Un, de 27 años, fotógrafa independiente, posa para un retrato en un sitio ocupado por manifestantes, en el centro de Seúl, Corea del Sur.

“La mayoría de los medios de comunicación prefieren contratar a fotógrafos masculinos. Cuando cubro escenas violentas, a veces soy acosada y escucho comentarios sexualmente ofensivos”, comenta Jeung.

JEUNG UN || Fuente: Reuters - Crédito: Kim Hong-Ji

JEUNG UN || Fuente: Reuters – Crédito: Kim Hong-Ji


Raquel Gómez Delgado, de 43 años, inspectora de pesca marítima, en el puerto de Punta del Moral en Huelva, España.

“En mi opinión la única manera de acabar con la desigualdad de género es a través de la educación en las escuelas y traer ejemplos de igualdad en los medios”, dijo Raquel.

RAQUEL GÓMEZ || Fuente: Reuters - Crédito: Juan Medina

RAQUEL GÓMEZ || Fuente: Reuters – Crédito: Juan Medina


Laila Sterk, de 22 años, una combatiente de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), en la ciudad siria del noreste de Hasaka, Siria.

“Antes de convertirme en una luchadora, estaba sufriendo desigualdad en la sociedad. Uniéndome a las Fuerzas Democráticas Sirias, ya no me encontré con eso”, cuenta Sterk. “Esto se debe al hecho de que cuando los hombres quieren unirse a la SDF asisten a cursos educativos sobre mujeres que luchan a su lado, por lo que la mujer luchadora lidera las campañas militares como cualquier hombre”.

LAILA STERK || Fuente: Reuters - Crédito: Rodi Said

LAILA STERK || Fuente: Reuters – Crédito: Rodi Said


Elizabeth Mamani, de 36 años, periodista de Radio Unión, en el edificio del Congreso Nacional de Bolivia, en La Paz, Bolivia.

“Cuando empecé en este trabajo, sentí discriminación (de funcionarios que controlaban el acceso de miembros de prensa a los acontecimientos). Para contrarrestar la discriminación en esta profesión, nosotras como mujeres debemos sobresalir, debemos prepararnos en todos los campos”, asegura Elizabeth.

ELIZABETH MAMANI || Fuente: Reuters - Crédito: David Mercado

ELIZABETH MAMANI || Fuente: Reuters – Crédito: David Mercado


Chrifa Nimri, de 69 años, una pescadora, arregla una red después de regresar de la pesca en el puerto Sidi Bou Said, en Túnez.

“Al comienzo de mi carrera pesquera todo el mundo me dijo que el comercio era para hombres pero ahora todos mis colegas me respetan y me llaman capitán”, cuenta Chrifa.

CHRIFA NIMRI || Fuente: Reuters - Crédito: Zoubeir Souissi

CHRIFA NIMRI || Fuente: Reuters – Crédito: Zoubeir Souissi


Tomoe Ichino, de 40 años, sacerdotisa sintoísta, posa para una fotografía en el Santuario de Imado en Tokio, Japón.

“En general, la gente piensa que ser un sacerdote sintoísta es una profesión de hombres. Si eres una mujer la gente piensa que eres una doncella del santuario o una sacerdotisa suplementaria. La gente no sabe que las sacerdotisas sintoístas existen, por lo que piensan que no podemos realizar rituales. Una vez, después de terminar de realizar jiichinsai (ceremonia ritual), me preguntaron: ‘Entonces, ¿cuándo vendrá el sacerdote?'”, recuerda Tomoe.

“Cuando empecé a trabajar como sacerdotisa sintoísta, porque yo era joven y mujer, algunas personas sentían que la bendición era diferente y pensaban: Yo hubiera preferido a tu abuelo. Al principio, llevaba la prenda verde clara de mi abuelo porque pensé que era mejor parecer un hombre, pero después de un tiempo decidí sentirme orgullosa de ser una mujer sacerdotisa y me puse una túnica rosa como hoy. Pensé que podía estar más segura si dejo de pensar demasiado (sobre mi género)”.

TOMOE ICHINO || Fuente: Reuters - Crédito: Toru Hanai

TOMOE ICHINO || Fuente: Reuters – Crédito: Toru Hanai

 

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