Stephanie Kwolek: la química que salvó vidas con su chaleco antibalas

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Stephanie Kwolek, química polaca-estadounidense, conocida por la invención de una fibra muy ligera y extraordinariamente resistente llamada “Kevlar”, utilizado hoy en la fabricación de chalecos antibalas, velas náuticas, neumáticos, cables submarinos o trajes ignífugos. Puede ser hasta cinco veces más resistente que el acero


Por Eloisa Valles @eloisachvalles

Stephanie Louise Kwolek nació en New Kensington, Pensilvania el 31 de Julio de 1923. Su padre siempre la aconsejó e impulsó a aprender de la naturaleza directamente. A Stephanie le gustaba explorar y caminar por bosques y riachuelos cercanos a su casa, a veces en compañía de su padre.

Era la época de la depresión económica en Estados Unidos y Stephanie se entretenía creando cuadernos donde pegaba hojas y semillas que recolectaba en esos paseos. El interés por la ciencia lo obtuvo de su padre que murió cuando ella tenía 10 años de edad. De su madre obtuvo la fortaleza para enfrentar los obstáculos.

Llegado el momento de decidir una carrera Stephanie quería estudiar medicina pero no tenía el dinero para pagarse la carrera, así que curso una licenciatura en química en la Universidad Margaret Morrison de Carnegie, hoy conocida como Carnegie Mellon. Tras graduarse aceptó un trabajo como investigadora en la multinacional Du Pont, en Buffalo, Nueva York.

“No fue exactamente un momento eureka”

Como química especializada en polímeros, y una demostrada curiosidad científica, Stephanie Kwolek es considerada la madre del Kevlar, una fibra de color dorada, ligera pero cinco veces más resistente que el acero, utilizada para la construcción de chalecos anti-balas, cascos, escudos, neumáticos, guantes de cocina, botas, cables, frenos, piezas de aviones e incluso colchones.

stephanie_kwolekA mediados de los años sesenta, esta licenciada en química era una de las pocas mujeres en la plantilla de investigadores de DuPont, destinada en un centro experimental con el específico encargo de encontrar una fibra resistente para reforzar neumáticos y facilitar el ahorro de combustible. “No fue exactamente un momento eureka”, recuerda Kwolek sobre el día en el que una solución de polímeros empezó a gotear de su espátula de laboratorio como si fuera agua.

Sabiendo que la mayoría de los polímeros tienen una consistencia un tanto viscosa, Stephanie sospechó que podía haberse topado con algo interesante pero primero confirmó que su solución cristalina no era producto de un proceso accidental de contaminación. Los primeros análisis indicaron que la nueva fibra presentaba un récord de fortaleza y resistencia. Pero tuvo miedo de comunicar su descubrimiento a sus jefes, por lo que repitió las pruebas una y otra vez, para no quedar en evidencia por haber realizado un falso descubrimiento.

Inmediatamente después de dar a conocer su descubrimiento, la empresa DuPont asignó todo un equipo de sus científicos para rentabilizar el trabajo de Stephanie, lanzando en 1971 el producto Kevlar cuyos derechos básicos de patente ya son del dominio público.

Merecidos homenajes

Kwolek atribuye el origen de su afán por la investigación a su fascinación por la naturaleza y los experimentos de su padre con plantas. Siempre modesta a la hora de asumir crédito, se reconoce solamente su descubrimiento inicial. Aún así, es merecedora de varios galardones y honores, como haber sido incluida en el “hall” de los inventores en Akron (Ohio), donde se codea con figuras históricas como el polifacético Thomas Edison o los aeronáuticos hermanos Wright.

Entre todos los homenajes y reconocimientos que ha recibido Kwolek destaca la estadística de que más de tres mil agentes de Policía en Estados Unidos han podido sobrevivir a disparos mortales gracias a su descubrimiento. Sin mencionar, el número de militares que se han beneficiado de esta tecnología desde que a partir de la “Tormenta del Desierto” todos los cascos utilizados por tropas del Pentágono son fabricados con Kevlar.

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Muchos bomberos también deben sus vidas a Stephanie, porque el Kevlar es el material usado en los trajes ignífugos. Otros usos del compuesto incluyen los cables subacuáticos, las guarniciones de los frenos o los vehículos espaciales.

El consejo de Stephanie Kwoke para las jóvenes que quieran dedicarse a la ciencia es que se marquen el objetivo de cursar un doctorado y una doble especialidad, como por ejemplo química y matemáticas. Aunque de volver a empezar, ella lo tiene bastante claro: “me habría dedicado a la bioquímica para salvar todavía más vidas que con el Kevlar”.

… Y ASÍ SE EMPRENDE

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Eloisa Ch. VallesELOISA CH. VALLES

CEO en Así se Emprende.

Emprendedora. Facilitadora. Conferencista.

Comunicadora Social y Locutora (UCV).

CRM en EGY Agency, agencia digital de gestión de redes sociales.

 

 

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